Moniciones para la Misa
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18 de Octubre, 2006


Moniciones para el Domingo Mundial de las Misiones

Tiempo Ordinario:

Domingo Mundial de la Misiones Ciclo - B      

22 de octubre de 2006

 

Monición de entrada

 

Buenas noches, (días, tarde) Hoy estamos recordando y celebrando la vocación misionera de la Iglesia.  Le pediremos al Señor que nos ayude a vivirla plenamente.  Hemos de realizar hoy la tarea evangelizadora, primeramente por el anuncio directo del Evangelio con todos los medios a nuestro alcance: palabra (evangelización, homilía, catequesis), liturgia, medios de comunicación social (prensa, radio, televisión, Internet), literatura, arte, fiesta y convivencia.  En un segundo lugar, el anuncio y la palabra han de ir acompañados con el testimonio de la vida y de los signos, es decir, con el compromiso de los cristianos por la promoción humana desde su dignidad de persona a su condición de hijos de Dios y hermanos de los demás.  Pónganse de pie para que empecemos esta liturgia.

 

Primera lectura: Isaías 56, 6-7 (está a punto de llegar la justicia y la salvación de Dios)

 

El profeta Isaías está convencido de que está a punto de llegar la justicia y la salvación de Dios.  Por esta razón invita al pueblo a la acción, practicando el derecho y la justicia: “Velen por los derechos de los demás.  Practiquen la justicia.

 

Segunda lectura: I Timoteo 2, 1-8 (que se hagan oraciones por todos los hombres…)

 

San Pablo exhorta a su amigo Timoteo y a la comunidad a que se hagan oraciones no sólo por sus propios miembros, sino por todos los hombres y por la sociedad en general.  Debemos pedir por todos los hombres, reconociendo que el plan de Dios es un plan de salvación universal.  Escuchemos la recomendación del Apóstol.

 

Tercera lectura: Mt. 28 16-20 (El bautismo es dado en el nombre de, es decir, en relación con el Padre, el Hijo y el Espíritu)

 

La primera misión era anunciar que el Reino de los cielos está cerca.  La nueva misión consiste en hacer discípulos del Señor en todos los pueblos de la tierra.  Presten atención a este mensaje que nos presenta san Mateo.

 

          Oración Universal

A cada invocación respondan, por favor: “Escúchanos, Señor

Unámonos en oración para que en nuestro país y en  todo el mundo crezcan la paz, la generosidad, la justicia, el bienestar para todos.  Oremos.

Unámonos en oración para que los cristianos sepamos testimoniar el amor y la esperanza que Dios ha puesto en nuestros corazones.  Oremos.

Unámonos en oración para que aquellos que no conocen a Cristo Jesús puedan llegar un día a descubrir el gran tesoro de la fe.  Oremos.

Unámonos en oración para que el trabajo evangelizador de los misioneros lleve el amor y la esperanza a los pueblos a los que sirven y sean ejemplo para los que vivimos en tierra de tradición cristiana.  Oremos.

Unámonos en oración para que surjan las vocaciones misioneras que necesitan la Iglesia y el mundo de hoy.  Oremos.

Exhortación final
 (Tomado de: http://webcatolicodejavier.org/domund.html)

    Señor Jesús,
que has prometido permanecer entre nosotros
si nos amamos como Tú nos amas,
 
Te rogamos lleves a buen término
-por los caminos de la paz,
de la justicia y del perdón
a esta humanidad lacerada de guerras,
violencia y hambrienta de fraternidad.
 
Da fortaleza a los misioneros
que están llevando la antorcha de la fe
y haz que,
siguiendo los pasos de San Francisco Javier,
sean testigos valientes del Evangelio,
 
Infunde en muchos jóvenes la ilusión de seguirte por
el camino de la vocación al laicado,
a la vida consagrada y a la vida sacerdotal.
 
Te lo pedimos en unión con María,
Reina de las Misiones
y Estrella de la Nueva Evangelización.

    Amén.

 

Preguntas, comentarios y agradecimiento a: Domingo Vásquez Morales, C.Ss.R.

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Una meditación para cada día del mes http://www.scalando.com/meditaciones.htm

Moniciones para la Misa diaria: http://www.scalando.com/moniciones/diarias/index.htm  con la firme determinación de te guste este servicio, el cual entregamos en tu computadora

Noticias de los Misioneros Redentoristas: www.scalando.com/noticias.htm

Homilía para el domingo: http://www.scalando.com/palabra/cicloB/ordinario/domingo29.htm

Publicado por monicion el 18 de Octubre, 2006, 21:54 Comentarios 32 | Comentar | Referencias (0)

Comentarios sobre el Domingo Mundial de las Misiones

Tiempo Ordinario:

Domingo Mundial de la Misiones Ciclo - B    

Domingo 22 de octubre del 2006                       Fuente: http://webcatolicodejavier.org/lastrespes.html 

LECTURAS:

Transcribo a continuación una anécdota de Miguel Rivilla, que leí en la revista Ave María, nº 668, Procede de la homilía de D. Antonio Montero (obispo de Badajoz, España), con ocasión de sus bodas de oro sacerdotales.

"En una de mis visitas a nuestros sacerdotes misioneros en los Andes de la Amazonia peruana, me encontré a uno de ellos, ya mayor, polvoriento y sudoroso bajo el poncho y cayado en mano. -¿Cómo estás y cómo te va? -Pues, le digo a usted, mi obispo, lo mismo que le digo al Señor cada mañana: repartiendo las tres 'pes': tu Palabra, tu Pan y tu Perdón".

¡Qué hermosa tarea y misión la llevada a cabo por el viejo misionero y por tantos miles de sacerdotes ignorados en el mundo entero! Apenas nadie se haya fijado en su callada y oculta tarea de años. Han dejado jirones de sus vidas en el empeño. No hicieron nunca obras aparatosas y que llamaran la atención de los medios. Ni han levantado grandes edificios, ni han fundado una obra que les recuerde, ni siquiera han escrito un sencillo folleto. Sólo -nada más, pero nada menos- HAN DEDICADO SU VIDA ENTERA A REPARTIR LAS TRES "PES" ENTRE SUS HERMANOS, LOS HOMBRES. ¿Hay quien pueda dar más? Creo que ha merecido la pena, y nuestro sincero agradecimiento.

El siguiente texto fue escrito por Juan Manuel de Prada, en el periódico ABC, el pasado 26-3-2001. Con ocasión del DOMUND, ha sido publicado por la Revista Ave María nº 668. Yo os lo transcribo también, ya que lo considero interesante.

A mi colegio de monjas de la congregación del Amor de Dios iba, de vez en cuando, a visitarnos alguna misionera recién llegada de Nigeria o Mozambique. Eran mujeres que habían entregado su juventud a Dios y que después de profesar, habían solicitado voluntariamente un traslado a aquellas regiones fustigadas por el hambre y la pólvora y la epidemias más feroces, para inmolarse en una tarea callada. Eran mujeres enjutas, prematuramente encanecidas, calcinadas por un sol impío que había agostado los últimos vestigios de su belleza, y sin embargo risueñas como alumbradas por unas convicciones indómitas. Habían renunciado a las ventajas de una vida regalada, habían renunciado al regazo protector de la familia y la congregación para agotarse en una labor tan numerosa como las arenas del desierto. Entregaban su vida fértil en la salvación de otras vidas con un denuedo que parecía incongruente con la fragilidad de sus cuerpecillos entecos, reducidos casi a la osamenta. Con cuatro pesetas y toneladas de entusiasmo, habían puesto en marcha comedores y hospitales y escuelas, habían repartido medicinas y viandas y con suelo espiritual, habían enseñado a los indígenas a labrar la tierra y a cocer el pan También habían velado la agonía de mucho niños famélicos, habían apaciguado el dolor de muchos leprosos besando sus llagas, habían sentido la amenaza de un fusil encañonando su frente. ¿De dónde sacaban fuerzas para tanto?

"Un día descubrí que Dios no era invisible recuerdo que me contestó una de aquellas misioneras-. Su rostro asomaba en el rostro de cada hombre que sufre". Este descubrimiento las había obligado a rectificar su destino. "Si no atendía esa llamada, no merecía la pena seguir viviendo". Y así se fueron a África o a cualquier otro arrabal del atlas, con el petate mínimo e inabarcable de sus esperanzas, dispuestas a contemplar el rostro multiforme de Dios. A veces tardaban años en volver, tantos que, cuando lo hacían, sus rasgos resultaban irreconocibles incluso para sus familiares; luego, tras una breve visita, regresaban a la misión, para seguir repartiendo el viático de su sonrisa, la eucaristía de sus desvelos. Y así, en un ejercicio de caridad insomne, iban extenuando sus últimas reservas físicas, hasta que la muerte las sorprendía ligeras de equipaje, para llevarse tan sólo su envoltura carnal, porque su alma acérrima y abnegada se quedaba para siempre entre aquellos a quienes habían entregado su coraje. Algunas, antes de dimitir voluntariamente de la vida, eran despedazadas por las epidemias que trataban de sofocar, o fusiladas por una partida de guerrilleros incontrolados.

Si los periódicos dedicasen la misma atención a la epopeya anónima y cotidiana de los misioneros que a este escándalo tan sórdido de abusos y violaciones y embarazos y abortos, no quedaría papel en el mundo. Repartidos por los parajes más agrestes u hostiles del mapa, una legión de hombres y mujeres de apariencia humanísima y espíritu sobrehumano contemplan cada día el rostro de Dios en los rostros acribillados de moscas de los moribundos, en los rostros tumefactos de los enfermos, en los rostros llagados de los hambrientos, en los rostros casi transparentes de quienes viven sin fe ni esperanza. Son hombres y mujeres como aquellas monjas que iban a visitarme a mi colegio, enjutos y prematuramente encanecidos, en cuyos cuerpecillos entecos anida una fuerza sobrenatural, un incendio de benditas pasiones que mantiene la temperatura del universo. Un día descubrieron que Dios no era invisible, que su rostro se copia y se multiplica en el rostro de sus criaturas dolientes, y decidieron sacrificar su vida en la salvación de otras vidas, decidieron ofrendar su vocación en los altares de la humanidad desahuciada. Que nos cuenten su epopeya silenciosa y cotidiana, que divulguen su peripecia incalculablemente hermosa, a ver si hay papel suficiente en el mundo.

Moniciones y oraciones de los fieles

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Una meditación para cada día del mes http://www.scalando.com/meditaciones.htm

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Noticias de los Misioneros Redentoristas: www.scalando.com/noticias.htm

Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista: www.scalando.com/Conectate.htm

Publicado por monicion el 18 de Octubre, 2006, 21:43 Comentarios 62 | Comentar | Referencias (0)

 

 

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