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Agosto del 2006


En Camino: Homilía para el XXII Domingo del Tiemp Ordinario Ciclo B

En Camino: homilía para la Misa

XXII Domingo del Tiempo Ordinario

Autor: Neptalí Díaz Villán CSsR.                                 Fuente: www.scalando.com

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domiingo 3 de Septiembre de 2006
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Las lecturas del XXI Domingo del Tiempo Ordinario

LA GRANDEZA DE UN PUEBLO

Un misionero que trabaja en África me dijo: “Siento admiración cuando voy por las grandes ciudades de Estados Unidos y Europa, y veo la majestuosidad de sus construcciones, sus vías, sus museos, todo su desarrollo. Pero me repugna a su vez saber que gran parte de ese “desarrollo” lo tienen gracias al saqueo de sus antiguas o nuevas colonias en África y Latinoamérica”. Elevaron muy alto su nivel de vida y no están dispuestos a ceder un milímetro, aún a costa de la explotación y la miseria para muchos pueblos.

Causan admiración las pirámides de Egipto. ¿Pero cuántos miles de esclavos fueron obligados a entregar sus vidas para hacer posible la ostentación funeraria de los faraones y su deseo de inmortalidad? El faraón Keops (2638-2613 a.C.), segundo de la IV Dinastía, tuvo como proyecto central de su gobierno la construcción de la Gran Pirámide de Gizeh. Un monumento colosal que hoy es conocido como una de las siete maravillas del mundo antiguo. Desde su barco funerario solar de 38 metros, esperaba transportar su alma a través de los cielos, siguiendo al dios Sol. ¿Qué bien le hizo a la gente semejante sacrificio humano?

Al pueblo de Israel también le causaba admiración la grandeza de los pueblos vecinos. Envidiaba sus ejércitos, sus grandes construcciones, su comercio y todo su poder. Sus dioses por supuesto, pues pensaba que ellos les daban el poder y la fuerza a los humanos para tener ese desarrollo.

Muchos en Israel se dejaron tentar, abandonaron el proyecto tribal y la ley en general, que los identificaban como pueblo, y asumieron la identidad de sus vecinos. Quisieron tener un rey como todos los pueblos grandes, quisieron tener varios dioses, como todos los pueblos grandes. Quitaron del centro de su vida religiosa al Dios de Israel y lo reemplazaron por otros dioses. Ésto fue lo que se llamó la idolatría. Pero se fueron por leche y terminaron ordeñados. Pues lo que hacía posible todo ese esplendor era el sistema esclavista que explotaba una gran masa humana tratada como una mercancía más.

El libro del Deuteronomio propone otro tipo de grandeza. Claro que el Dios de Israel quería que su pueblo fuera grande, pero no tanto por las fastuosas construcciones que solo servían para llenar los vacíos existenciales de los reyes. La grandeza del pueblo de Dios deberían ser sus mandamientos y decretos justos, que hacían posible una vida digna para todas las personas.[1] Así mismo, la gloria de Dios se da de manera especial cuando se genera vida digna para los seres humanos, no tanto “construyéndole” un gran templo para saciar los delirios de grandeza de los sumos sacerdotes y el vano orgullo de todos los fieles.[2] ¿Cómo ser realmente grandes en sentido humanitario? ¿Cómo queremos rendirle hoy culto al Señor?

PUREZA

Sucedió con el pueblo de Israel. Sucedió con las comunidades cristianas. Sucede con los clubes, con el matrimonio, con nuestra iglesia, con las instituciones en general y con todo lo humano. Al principio de una obra hay entusiasmo, deseos por entregarlo todo para sacarlo adelante. Una vez consolidada la obra o incluso antes, vienen la rutina,  el funcionalismo y el ritualismo. Los ánimos caen.

El empuje de las tribus lideradas por los jueces, poco a poco fue cayendo en la rutina, en el cansancio institucional. Maduraron en algunas cosas pero a su vez se fueron llenando tradicionalismos, auspiciados por algunos dirigentes que se servían de la religión para su propio beneficio, robándole el verdadero sentido. Las primeras comunidades cristianas vivieron su propio proceso. Después de un tiempo de dedicación y fervor por la misión, los ánimos comenzaron a ceder y las comunidades cayeron en relaciones puramente funcionales. De este modo se perdía la fraternidad que le daba sentido a la unidad y se hundían en una sofocante rutina que le quitaba valor a su ser y quehacer.

El evangelio responde a esa realidad. A Jesús lo atacaron porque sus discípulos no guardaban unas tradiciones inservibles que escondían detrás des sí la hipocresía de los que las practicaban. Mientras favorecían una supuesta pureza ritual, olvidaban lo esencial: el bienestar de las personas. Jesús aprovechó para hacer una crítica a ese tipo de religiosidad vacía, ritualista y mercantil que les hacía olvidar lo importante y enfatizar en las banalidades.

Para Jesús el culto verdadero llevaba consigo una vida honesta delante de Dios y de los hermanos. Para él la suciedad no consistía en dejar de hacer unos ritos vacíos, sino en olvidarse de los necesitados y en aprovecharse de los demás tratándolos como cosas que se utilizan y se botan, y no como seres humanos con igualdad de derechos. Y la suciedad más descarada era la que se ocultaba detrás de la pureza legal y de una santidad socarrona.

Pero no critiquemos tanto a los fariseos de esa época, porque el fariseismo no es historia. Lo reencauchamos cada vez que domesticamos el evangelio y lo reducimos a una serie cánones que se deben cumplir si no queremos pecar. Caemos en lo mismo cuando criticamos y hasta enjuiciamos a los demás, por no cumplir las normas que a lo largo de la tradición cristiana hemos inventado, olvidándonos de lo esencial. Algunas normas y tradiciones tuvieron validez en su época, pero el ser humano no es estático, es dinámico y cambia con el mundo en continua evolución.

Vale la pena evaluar hoy nuestra vivencia religiosa, y revisar nuestra normatividad a la luz del evangelio y de los signos de los tiempos. La música, los ritos, la disciplina, la institución, las estructuras en general, son un medio necesario para vivir una fe auténtica que nos haga crecer como personas. Pero si las absolutizamos y defendemos enfermizamente como algo revelado, estático e incambiable por los siglos de los siglos, las convertimos no solo en un estorbo sino en un veneno mortal que mata el espíritu[3] y convierte el hermoso camino de Jesús en una pieza de museo.

[1] “… ¡Qué pueblo tan sabio y tan inteligente es esa gran nación! Pues ¿qué nación, por grande que sea, tiene un dios tan cerca como lo está el Señor nuestro Dios, siempre que lo invocamos? ¿Y cuál de las grandes naciones tiene unos mandatos y decretos tan justos como toda esta ley que les promulgo hoy?” (1ra lect.)

[2] “Así dice el Señor: El cielo es mi trono y la tierra el estrado de mis pies: ¿Qué templo podrán construirme?: ¿O qué lugar para mi descanso? Todo esto lo hicieron mis manos, todo es mío – oráculo del Señor -. En ése pondré mis ojos: en el humilde y el abatido que se estremece ante mis palabras.” (Is 66,1-2)

[3] La carta de Santiago (2da lect.)nos cuestionaba sobre lo mismo. Debemos estar en guardia para no convertir la fe en una religión ritualista y de prácticas piadosas sin un sentido humano.

 Moniciones y oraciones de los fieles

Preguntas y comentarios a Neptalí Díaz Villán CSsR. :neptalidv@yahoo.com
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"Dando la Vida por la Abundante Redención"

Publicado por monicion el 28 de Agosto, 2006, 13:53 Comentarios 38 | Comentar | Referencias (0)

Moniciones para el XXII Domingo del Tiempo Ordinario

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XXII Domingo del Tiempo Ordinario

Autor: Domingo Vásquez Morales, C.Ss.R.    Fuente: www.scalando.com

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Las lecturas del XXI Domingo del Tiempo Ordinario

Monición de entrada

Las tres lecturas bíblicas de este vigésimo segundo domingo del Tiempo Ordinario están centradas en el cumplimiento de la voluntad de Dios manifestada en su palabra y su ley de santidad, justicia y salvación.  La primera lectura y el Evangelio valoran los mandatos del Señor como norma absoluta frente a cualquier tradición humana y como fuente de sabiduría e inteligencia.  Por eso lo que procede es llevar a la práctica la Palabra escuchada.  Esta celebración es una invitación a vivir nuestra fe.  Pónganse de pie para que empecemos con el canto de entrada.

Primera lectura: Dt 4, 1-2. 6-8 (Estos mandatos son su sabiduría)

En este discurso Moisés exhorta al pueblo al cumplimiento de la Ley.  En esta obediencia, responsable y fiel, está la verdadera sabiduría.  La Ley es expresión de la cercanía de Dios a su pueblo y forma parte de la alianza.  Oigamos.

Segunda lectura: Sant 1, 17-18. 21b-22.27 (Lleven la palabra de Dios a la práctica)

La carta de Santiago es un conjunto de consejos prácticos.  Nos dice que la Palabra de Dios requiere una aceptación práctica y vivida.  La fe tiene que ser manifestada en obras de caridad, en amor y servicio a los demás.

Tercera lectura: Mc 7, 1-8a. 14-15. 21-23 (Mandamiento de Dios y tradiciones humanas)

Después del paréntesis de los 5 domingos anteriores, reanudamos hoy la lectura del Evangelio de Marcos con la actividad apostólica de Jesús fuera de Galilea.  Jesús denunció la actitud de los fariseos que prefirieron un cumplimiento “externo” de la ley en vez de un cambio real del corazón, perdiendo así lo esencial de la ley y dándole importancia a lo exterior o material.  Antes de escuchar este mensaje, cantemos el Aleluya.

Oración Universal

1.    Por nuestro Santo Padre el Papa N., por nuestro Obispo N., y todos los obispos, por los sacerdotes, diáconos y religiosas y religiosos de Jesús, y por todo el pueblo de Dios.  Roguemos al Señor.

2.    Por los gobernantes de nuestro país y de todos los pueblos: para que bajo su gobierno tengamos una vida feliz y pacífica en justicia y caridad. Roguemos al Señor.

3.    Por los difuntos, en especial por los de nuestra familia y los de nuestra parroquia, para que pronto entren en la presencia del Señor.  Roguemos al Señor

4.    Por todos nosotros aquí reunidos, para que vivamos nuestra fe con profunda convicción y no por algo externo.  Roguemos al Señor.

2.    Por los gobernantes de nuestro país y de todos los pueblos: para que bajo su gobierno tengamos una vida feliz y pacífica en justicia y caridad. Roguemos al Señor.

3.    Por los difuntos, en especial por los de nuestra familia y los de nuestra parroquia, para que pronto entren en la presencia del Señor.  Roguemos al Señor

4.    Por todos nosotros aquí reunidos, para que vivamos nuestra fe con profunda convicción y no por algo externo.  Roguemos al Señor.

Exhortación final

(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada domingo, San Pablo, España, 1993, p. 370)

Hoy te reconocemos, Padre, por Jesucristo, tu Hijo,

que nos libró del formulismo esclavo de la letra de la ley,

y estableció un nuevo orden religioso que une el amor a ti

y al hermano, primando la persona sobre la fría norma,

el amor sobre la ley, el corazón y lo interior sobre lo de afuera.

Danos, Señor, un corazón nuevo y generoso, limpio y recto,

incapaz de endurecerse en la falsa seguridad de un culto vacío.

Así recuperaremos la pureza original de nuestra imagen primera,

hecha a tu semejanza, tal como salió de tus manos creadoras.

y haz que la libertad interior que Cristo nos ganó.

estimule en nosotros una respuesta más fiel a tu amor.

Amén

Preguntas, comentarios y agradecimiento a: Domingo Vásquez, C.Ss.R.
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Homilía para el domingo

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"Dando la Vida por la Abundante Redención"

Publicado por monicion el 28 de Agosto, 2006, 13:49 Comentarios 29 | Comentar | Referencias (0)

En Camino: Homilía para el XXI Domingo del Tiemp Ordinario Ciclo B

 

 

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En Camino: Homilía

Vigesimo Primer Domingo del Tiempo Ordinario/Ciclo B

www.Scalando.com

27 de Agosto de 2006"Dando la Vida por la Abundante Redención"

Autor: Neptalí Díaz Villán CSsR.                                 Fuente: www.scalando.com

¿Cómo estás?
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Las lecturas del XXI Domingo del Tiempo Ordinario

UN TEMA ESPINOSO

La Biblia contiene el testimonio de la experiencia de un pueblo con Dios, el cual quiso hacer historia con el ser humano para conducirlo a su plena realización y felicidad en la libertad propia de los hijos. Para algunos, los textos de la Biblia son en su integridad Palabra de Dios y por lo tanto no se puede cuestionar ni una coma de su contenido. Para otros, la Biblia es sencillamente un libro de literatura, con una riqueza igual a la de otros libros clásicos de la antigüedad. Otros, más críticos y con cierto tinte antisemita, piensan que la Biblia, salvo algunas excepciones, contiene los crímenes cometidos por el pueblo judío para conquistar lo que ellos llamaron la tierra prometida, pero que esto, en el fondo no fue otra cosa que un despojo más de los que hizo y sigue haciendo este pueblo.

¿Y dónde queda nuestro amigo Pablo? Para unos es el gran Apóstol de los gentiles, cuya figura es superada solo por Cristo. Algunos llegan a decir que fue el fundador del cristianismo, porque sin él éste se hubiera quedado como una secta más dentro del judaísmo palestinense. En el otro extremo están los que piensan que Pablo no fue más que un misógamo incapaz de vivir en pareja, que justificó su soltería diciendo que ya estaba cerca la segunda venida de Cristo, y se murió esperándola.

¿Y qué decimos nosotros? ¿Qué decir por ejemplo sobre la segunda lectura? ¿De verdad que es Palabra de Dios que las mujeres deben someterse a los maridos? ¿Delante de Jesús y de nuestro mundo, con los signos de los tiempos actuales, podríamos seguir sosteniendo lo mismo? Algunos, inclusive algunas mujeres, no tienen problema con estas palabras de Pablo. “El hombre siempre va primero porque es la cabeza, como Cristo es la cabeza de la Iglesia”, me “corrigió” en una ocasión una esposa, porque durante la presentación de un grupo de catequistas nombré adrede primero las esposas y luego los esposos.

Nuestro querido y añorado papa Juan Pablo I no tuvo problema en afirmar que Dios era Padre y Madre. Pero no podemos pedirle a Pablo de Tarso, por muy inspirado que estuviera, un manifiesto feminista ¡En el siglo primero eso era inconcebible! Él vivió inserto en una cultura claramente androcéntrica (centrada en el varón) y patriarcal (machista, podríamos decir). La mujer dependía del varón y debía vivir sometida a él, esa era la consigna, no podía ser otra para la época. Los hijos dependían absolutamente del papá y debían vivir sometidos a su voluntad; ni pensar en los derechos del niño.

Si bien es cierto que en la historia se han dado pasos significativos y giros radicales, estos no se produjeron sin el esfuerzo de muchas personas, que con sus pequeños pasos hicieron posible tales transformaciones notables. Pablo no llegó a dar el paso agigantado de pedir igualdad entre los dos géneros. Hoy, después de 20 siglos, todavía no lo hemos logrado a plenitud. Pero hay que abonarle a Pablo el haber pedido a los maridos que amaran a sus esposas como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a ella para santificarla, de tal manera que estuviera siempre resplandeciente de gloria sin mancha ni arruga ni ningún otro defecto, sino santa e inmaculada.

Creo que como dijo el Concilio Vaticano II, la Biblia es palabra de Dios con lenguaje humano. Hay muchos elementos en la literatura paulina, así como en toda la literatura bíblica, que siguen siendo válidos después de dos mil años. Hay otros elementos que corresponden a una cultura y no tenemos derecho a juzgar, pero tampoco deberíamos caer en el fanatismo de repetir los mismos errores.

Más que la letra escrita nos corresponde buscar el espíritu con el cual fue escrita; qué buscaba el autor del texto con ciertas sugerencias, exhortaciones o leyes. La letra es el detalle de lo mandado, la prescripción, el rito o la acción concreta. El espíritu es el sentido con el que ha sido concebida una práctica concreta, y la vivencia con la que debe ser vivida. Por eso el mismo Pablo dijo: “La letra sola mata, mientras que el espíritu vivifica” (2 Cor 3,6). La letra es medio, el espíritu es fin. Es posible que el Espíritu se pueda dar sin la letra, al margen o incluso, en algunas ocasiones especiales, en contra de esta. Para esto es necesario tener una conciencia madura, capaz asumir la libertad con responsabilidad.  Esta es una exigencia para todos los cristianos y en general para todo ser humano.

En este sentido, hemos de ir a la Biblia con mucho respeto y humildad, pero sobre todo abiertos a la gracia del Espíritu para descubrir la voz de Dios que sigue hablando en los acontecimientos de nuestra propia historia. Tendríamos que aprender de Jesús para decir: Se dijo a nuestros antepasados… hoy se nos dice… (M5,17ss)

OPCIÓN VITAL

Desde niños nos vemos en la necesidad de hacer opciones: “quieres una mandarina o un banano”, le dice la mamá a su hijo. Eso es una opción propia para un niño; pero a medida que vamos creciendo las opciones se van haciendo más complejas. En el estudio puedo “echarme a la locha” y dejar que pasen los años aprendiendo lo mínimo para pasar el año escolar, o ser un “pelao pilo” de los que se preparan para transformar su entorno vital. Puedo optar entre irme a la esquina con el grupito de “parceros” o entrar en un grupo de arte, de deporte, de la parroquia o en alguna acción social.

Más adelante  debo optar por una profesión que me guste y me permita desplegarme laboralmente, según mis posibilidades. Debo optar entre esta o aquella muchacha que me llaman poderosamente la atención; entre comprar un carro o una moto… en fin, tengo que pensar bien, optar por la mejor de las posibilidades, de tal manera que pueda crecer, madurar y ser feliz, pues como dijo el “viejo” Aristóteles: “la felicidad está en escoger la mejor de mis posibilidades y realizarla.”

Tanto Josué en la asamblea de Siquem, como Jesús en la sinagoga de Cafarnaum, invitaron al pueblo a optar. En las montañas de Judea confluyeron pueblos de distinta índole, cada uno con su propia historia, su cultura, sus tradiciones e inclusive sus propios dioses.

Los unían muchas cosas: la situación de marginalidad, empobrecimiento y sometimiento, pero sobre todo la búsqueda de libertad y la necesidad de formar pueblo. Uno de esos grupos fue el del éxodo que salió de Egipto liderado por Moisés y, una vez llegó a las montañas, se convirtió en paradigma para los demás. Este grupo fue un punto de referencia muy importante por su experiencia de lucha por la libertad con el hilo conductor de la fe en Yahvé.

No faltaron los problemas, los enfrentamientos e inclusive las muertes, como lo muestra el relato de Caín y Abel, que escenifica la batalla cazada entre campesinos y pastores. Poco a poco fueron estableciendo lazos de unión hasta formar una sola historia. Aprovecharon todas las tradiciones como la del cordero pascual y la del pan ácimo, y tejieron una historia con los patriarcas a quienes presentaron como descendientes de una sola familia: Abraham, Isaac, Jacob, etc.

En ese proyecto grande de construir su propia historia como pueblo libre, tuvieron que tomar opciones concretas y compromisos serios que los llevaran a conseguir los objetivos. Sabían por experiencia propia que los dioses cananeos, amorreos y egipcios eran generadores de esclavitud y muerte[1]. Los “otros dioses” prometían grandes cosas y seducían con mucha facilidad a la gente; grandes imperios mostraban el poderío de los dioses, pero grandes sufrimientos les habían propinado los mismos cuando eran sus esclavos.

Había una opción que cada vez tomaba más fuerza, pero de la cual no todos estaban seguros: la fe en el Dios de la libertad, en Yahvé Dios Shebaot. Creer en ese Dios también implicaba una organización sociopolítica, económica, cultural y religiosa. Debían pasar de la estructura monárquica en la cual todo el poder estaba en el monarca, a una estructura tribal en la cual la máxima autoridad estaba en los jueces (Josué era uno de ellos), quienes presidían la confederación de tribus. Debían pasar del politeísmo al monoteísmo. De la ley del más fuerte a una ética exigente de convivencia en justicia y derecho, lo cual no les parecía muy fácil de llevar…

Era preciso optar y por eso Josué puso al pueblo entre un “o” “o”: o los otros dioses, o Yahvé Dios: “Si les parece demasiado duro servir al Señor, escojan hoy a quien servir: a los dioses a quienes sirvieron sus padres en Mesopotamia, o bien a los dioses de los amorreos en cuyo país habitan ustedes. De todos modos, mi familia y yo serviremos al Señor.” No obstante las seducciones de los otros dioses, la asamblea de Siquén siguió el ejemplo de la casa de Josué y tomó la opción de seguir al Dios de la libertad.

Jesús por su parte no buscó adeptos valiéndose de promesas dulces. En el discurso del pan de vida mostró a un Dios cercano y amoroso que alimenta y acompaña al pueblo, pero también presentó un camino que exigía asumir la carne humana con todas sus realidades y trabajar responsablemente para lograr la meta. Comer la carne y beber la sangre del hijo del hombre, dijimos hace 8 días, significa asimilarle a él y su camino de salvación. No era fácil. Debían optar. Muchos optaron por irse, inclusive sus amigos más cercanos lo criticaban.

“Ustedes también quieren irse?”, les preguntó Jesús. Porque es un engaño decir que somos cristianos si no optamos por seguir sus pasos hasta el final. Aquí no se trata de escoger entre un banano o una mandarina. Esta una opción fundamental. ¿Me la juego con Jesús y su proyecto de justicia y derecho?, ¿soy indiferente? o ¿me opongo sus pretensiones?

Muchos dicen ser cristianos pero se quedan en un cristianismo social, de tradiciones y ritos para no perder la costumbre. Dicen Señor, Señor, pero no se ven las obras. Mucho tilín-tilín y nada de paletas, como las gallinas que cacarean sin poner huevo. Sencillamente les parece bonito el bautismo, les parece romántico ver a un niño con el vestido de primera comunión y siempre han soñado entrar por la nave central de la “iglesia más cotizada” de la ciudad, mientras tocan la marcha nupcial.

Hoy nos corresponde optar. Somos absolutamente libres para dejar a Jesús, inclusive para llevar un cristianismo mediocre, o para tomar en nuestras manos el timón y asumir la vida como Él la asumió. Como Pedro, nos corresponde descubrir que verdaderamente Él tiene palabras de vida eterna.

Es necesario optar: ¿A quien seguimos? ¿A quién iremos? ¿A quien servimos? ¿A los actuales idolillos y su engañosa seducción? ¿Al dinero? ¿Al consumo? ¿Al poder? ¿Al político de turno? ¿A la moda? ¡Mucha gente se ha ido! ¡Otro tanto llevan un cristianismo mediocre! ¿Nosotros también queremos irnos? ¿Nosotros somos de los cristianos mediocres? Si caminamos con Jesús podremos descubrir que son ciertas las palabras de Pedro: “Señor, ¿a quién vamos a ir? ¡Tú tienes palabras de vida eterna!”

Preguntas y comentarios a Neptalí Díaz Villán CSsR. (neptalidv@yahoo.com)

Moniciones y oraciones de los fieles


 

[1] Cuando hablamos de dioses nos referimos a todo el movimiento que se genera alrededor de la fe en determinado dios. La estructura social, política cultural y religiosa, estaba construida desde la creencia en un dios y sus características dadas por los mismos hombres.

Exhortación final:

(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada domingo, San Pablo, España, 1993, p. 367)

Hoy te reconocemos, Padre, como el Dios de la vida

en medio de un mundo que prefiere ídolos de barro y de muerte.

¿A quién iremos, Señor? Sólo tú tienes palabras de vida eterna,

es decir, garantía y seguridad absoluta frente a las dudas

y miedos que nos invaden y los engaños que quieren dominarnos.

Dios Señor nuestro, que nos amas como a hijos tuyos

con ternura de Padre, atráenos a Cristo con el don de la fe,

para que creamos en él con firmeza y con apertura al hermano.

En ti, Señor, hemos puesto nuestra total confianza.

No permitas que cedamos a la tentación del miedo vergonzante,

sino manténnos firmes en nuestra opción por Jesucristo.

Amén

Saludando
Paz y alegría desde Scalando.com
San Clemente, nos dijo:
"HAY QUE ANUCNIAR DE NUEVO EL EVANGELIO"
Nuestro objetivo
Seguir a Jesucristo, nuestro Redentor, predicando la Divina Palabra a los más pobres y abandonados.

Queremos dar la vida por la Abundante Redención.

¿Dudas? ¿Sugerencias? Escríbenos a: Domingo Vásquez Morales, C.Ss.R.

Moniciones         

Meditación de hoy

 "Cuentos rápidos para leer despacio"

Publicado por Monicion el 21 de Agosto, 2006, 2:32 Comentarios 36 | Comentar | Referencias (0)

Moniciones para los días del 21 al 23 de agosto de 2006

 

 

 

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 “Dando la Vida por la abundante Redención” Moniciones para la Palabra cada Domingo

 

Moniciones del 21 al 23 de agosto

 

Lunes 21 de agosto

 

Monición de Entrada

 

En las lecturas de hoy vemos que Dios utiliza personas para llevar su palabra, para que otras personas lo puedan conocer, además nos enseña a que debemos dejar todo para poder seguir a Dios, debemos de ser humildes y no tan solo seguir los mandamientos sino que dar de lo que uno tiene. Puestos de pie, cantamos, mientras recibimos al celebrante.

 

Monición 1era lectura: Ezequiel 24, 15-24   "Ezequiel les servirá de señal; ustedes harán lo mismo que él ha hecho"

 

Aquí vemos como Ezequiel es instrumento para llevar la palabra de Dios, a pesar de que su esposa muere, el sigue adelante  haciendo lo que Dios le ha mandado hacer. Escuchemos con atención este mensaje.

 

Monición al Evangelio: Mateo 19, 16-22   "Si quieres ser perfecto, vende lo que tienes y tendrás un tesoro en el cielo"

 

En este Evangelio se nos muestra el relato de una persona que se acerca a Jesús preguntándole que como conseguía la vida eterna, Jesús le habla de la importancia de seguir los mandamientos pero añade que si quiere ser perfecto tiene que dejar todo lo material y así tendrá una gran recompensa. Antes de escuchar el Santo Evangelio nos ponemos de pie y cantamos el Aleluya.

 

Oración de los Fieles

 

  1. Por la Iglesia de Roma, por el Papa Benedicto, por las Iglesias perseguidas, y por sus prelados y ministros, para que no les falte nunca el aliento de todas las Iglesias del mundo. Roguemos al Señor.

  2. Por nuestros gobernantes, por todos los que se dedican a servir a los demás, para que el Espíritu les inspire en obras para el bien común y el crecimiento integral del hombre. Roguemos al Señor.

  3. Por todos aquellos que, perdidos los alientos humanos, solo confían en Cristo como Camino, Verdad y Vida. Que descubran la enorme gracia que Dios les ha dado. Roguemos al Señor.

4.      Por nosotros presentes en esta eucaristía, por nuestros familiares y amigos. Y por aquellos que nunca nadie se acuerda de ellos. Roguemos al Señor.

Martes 22 de agosto

Monición de Entrada

En las lecturas de hoy podemos ver que no podemos creernos lo máximo ni creernos Dios porque no lo somos, solo somos seres humanos creados por Dios, además podemos ver que la diferencia de Dios al hombre es que para el hombre algunas cosas son imposibles de lograr sin embargo para Dios todo es posible. Puestos de pie, cantamos, mientras recibimos al celebrante.

Monición 1era lectura: Ezequiel 28, 1-10   "Eres hombre y no Dios, y te crees tan sabio como Dios"

La riqueza hace sentir a las personas superiores o quizás se pueden sentir como Dioses pero Dios a través de Jesús nos da el mensaje de que para entrar al reino de los cielos de vemos de ser humildes y despojarnos de todo eso material que nos hace creernos personas que no somos.  Escuchemos con atención este mensaje

Monición al Evangelio: Mateo 19, 23-30   "Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los cielos"

En este Evangelio nos da Jesús un mensaje de esperanza ya que al entregar todo lo que tenemos de corazón podremos conseguir nuestra salvación, sin embargo si vivimos en la riqueza, el poder y cosas que nos hagan sentir superior a Dios esos se condenaran. Antes de escuchar el Santo Evangelio nos ponemos de pie y cantamos el Aleluya.

Oración de los Fieles

1.      Por el Papa, los obispos, sacerdotes y diáconos, que sigan mostrando al mundo la novedad del mensaje de Amor que nos trajo Jesucristo. Roguemos al Señor.

2.      Por los gobernantes para que el amor del Padre ilumine sus corazones a la hora de tomar decisiones para que éstas favorezcan a los más débiles. Roguemos al Señor.

3.      Por los padres, educadores y aquellos que son guía en la educación de los niños y jóvenes, para que la misericordia del Padre sea lo principal en el trato entre ellos. Roguemos al Señor.

4.      Por los que perdieron la fe o la tienen dormida, para que a través del arrepentimiento vuelvan a la misericordia del Padre. Roguemos al Señor.

Miércoles 23 de agosto

Monición de Entrada

Las lecturas de hoy van dirigidas a los que son pastores de algún rebaño ya sean catequistas, sacerdotes, obispos se les invita a que cuiden bien del pueblo de Dios porque esa es nuestra encomienda, además vemos como Dios no tiene preferencia ante sus hijos porque nos paga a todos por igual, nos paga con amor. Puestos de pie, cantamos, mientras recibimos al celebrante.

Monición 1era lectura: Ezequiel 34, 1-11   "Les arrancaré mis ovejas de la boca y no se las volverán a comer"

En esta lectura, Dios encomienda del buen cuidado de su rebaño, nosotros pastores debemos de cuidar y guiar de sus hijos y llevarlos por el camino del bien. Escuchemos con atención esta lectura.

Monición al Evangelio: Mateo 20, 1-16   "¿Vas a tenerme rencor porque yo soy bueno?"

Para el mundo los que están últimos en la fila serán los últimos pero Jesús cambia eso y nos dice que para el los últimos serán los primeros y que todos valen por igual, por que Dios es siempre justo y misericordioso. Antes de escuchar el Santo Evangelio nos ponemos de pie y cantamos el Aleluya.

Oración de los Fieles

1.      Por toda la Iglesia; para que dé testimonio de lo que es sentarnos a la misma mesa, partir los bienes con el necesitado y celebrar la fracción del pan. Roguemos al Señor.

2.      Por todas las naciones; para que sus gobernantes miren por el bienestar de todos los hombres y empiecen a desaparecer tantas desigualdades de bienes mal repartidos. Roguemos al Señor.

3.      Por todos los que sufren a causa de la pobreza, el paro, la soledad, la incomprensión; para que el Señor escuche sus súplicas y ponga en su camino personas capaces de compartir con ellos Roguemos al Señor.

4.      Por todos los que estamos aquí reunidos, por nuestros familiares, amigos, y todos los que esperan una oración de nosotros; para que el Señor, que concede todas nuestras necesidades, esté pronto a socorrernos. Roguemos al Señor.

 

Preguntas, comentarios y agradecimiento a: Contacta a Eduardo: eduardo2345@myway.com

 

Una meditación para cada día del mes http://www.scalando.com/meditaciones.htm

Moniciones para la Misa diaria: http://www.scalando.com/moniciones/diarias/index.htm  con la firme determinación de te guste este servicio, el cual entregamos en tu computadora

Noticias de los Misioneros Redentoristas: www.scalando.com/noticias.htm

Homilía para el domingo: http://www.scalando.com/palabra/cicloB/ordinario/domingo21.htm

 

 

Misioneros Redentoristas

Provincia de San Juan

 

 

Publicado por monicion el 20 de Agosto, 2006, 19:14 Comentarios 32 | Comentar | Referencias (0)

Moniciones para el Vigésimo Primer Domingo del Tiempo Ordinario del ciclo B

 

 

Tiempo Ordinario

Rep. Dominicana

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Moniciones para la Misa

XXI Domingo

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27 de Agosto de 2006"Dando la Vida por la Abundante Redención"
 
¿Cómo estás?
"Gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús Señor nuestro" (2 Tim 1, 2)

Monición de entrada

En cualquier relación de Dios con nosotros es Él quien toma la iniciativa y es siempre fiel.  Jesús nos invita a una entrega, a una comunión total con Él.  Pablo usando la imagen del matrimonio, nos explica la íntima unión de Cristo con su Iglesia.  Sometámonos completamente a Cristo que nos ama tiernamente.  De pie, por favor, para empezar nuestra celebración, cantando con entusiasmo.

Primera lectura: Jos 24, 1-2a. 15-17.18b (Serviremos al Señor; el es nuestro Dios)

Este texto tomado del libro de Josué, nos trae el hecho de la Alianza celebrada en Siquén.  El Señor, escogido como el Dios de todas las tribus.  El es fiel y promete tierra y libertad.  El pueblo se compromete a obedecer y a servir solamente a este Dios.  Escuchemos atentamente este compromiso.

Segunda lectura: Ef 5, 21-32 (Un gran misterio, referido a Cristo y a la  Iglesia)

Según Pablo, el amor entre nosotros expresa la relación íntima de Cristo y su Iglesia.  Este misterio de amor y donación de Cristo a su Iglesia exige de parte de nosotros: la sumisión, el amor y la entrega.  Pongan atención a la vocación matrimonial.  Abran bien sus oídos para escuchar esta exhortación de San Pablo.

Tercera lectura: Jn 6, 60-69 (¿A quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna).

Con la lectura evangélica de este domingo concluimos la enseñanza del capítulo seis de San Juan, que hemos venido siguiendo desde el domingo decimoséptimo.  Es un momento decisivo.  Los que no aceptaron a Jesús o no creyeron en Él se retiraron.  Un pequeño grupo, con Pedro como portavoz, proclamó su fe en Cristo y le siguieron.  Nosotros como seguidores de Cristo proclamemos nuestra alegría mientras cantamos el Aleluya.

Oración Universal

A cada invocación, ustedes se unirán diciendo:Señor, tú tienes palabra de vida eterna

1.     Por la Iglesia de Dios, extendida de oriente a occidente: para que el Señor la mantenga firme hasta el fin de los tiempos.  Roguemos al Señor.

2.     Por todos los que tienen autoridad en el mundo, especialmente en nuestro país: para que bajo su gobierno todos los pueblos progresen en paz, libertad y concordia, glorificando a Cristo, nuestra esperanza. Roguemos al Señor.

3.     Por el buen tiempo y la abundancia de las cosechas: para que el Señor dé a todos el pan de cada día. Roguemos al Señor.

4.     Por los matrimonios de nuestras comunidades: para que cada día crezcan en el amor mutuo, dedicación, entrega, comprensión y fidelidad. Roguemos al Señor.

5.     Por nosotros reunidos en la casa de Dios, por nuestros hermanos y hermanas ausentes y por todas nuestras intenciones: para que el Señor nos guarde a todos en la fe y nos reúna en el reino de su Hijo.  Roguemos al Señor.

Exhortación final

(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada domingo, San Pablo, España, 1993, p. 367)

Hoy te reconocemos, Padre, como el Dios de la vida

en medio de un mundo que prefiere ídolos de barro y de muerte.

¿A quién iremos, Señor? Sólo tú tienes palabras de vida eterna,

es decir, garantía y seguridad absoluta frente a las dudas

y miedos que nos invaden y los engaños que quieren dominarnos.

Dios Señor nuestro, que nos amas como a hijos tuyos

con ternura de Padre, atráenos a Cristo con el don de la fe,

para que creamos en él con firmeza y con apertura al hermano.

En ti, Señor, hemos puesto nuestra total confianza.

No permitas que cedamos a la tentación del miedo vergonzante,

sino manténnos firmes en nuestra opción por Jesucristo.

Amén.
Saludando
La paz del Señor esté contigo y los tuyos.
San Alfonso, nos dijo:
"Esta es la Palabra de Dios y no puede fallar".
Nuestro objetivo
Seguir a Jesucristo, nuestro Redentor, predicando la Divina Palabra a los más pobres y abandonados.

Queremos dar la vida por la Abundante Redención.

¿Dudas? ¿Sugerencias? Escríbenos a: Domingo Vásquez Morales, C.Ss.R.

Homilía         

Meditación de hoy

 "Cuentos rápidos para leer despacio"

Publicado por monicion el 20 de Agosto, 2006, 17:24 Comentarios 40 | Comentar | Referencias (0)

Homilía para el Vigésimo Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo B

Misioneros Redentoristas

 

Rep. Dominicana

Provincia de San Juan

Puerto Rico

En Camino: Homilía

Vigesimo Domingo del Tiempo Ordinario/Ciclo B

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13 de Agosto de 2006"Dando la Vida por la Abundante Redención"
 
¿Cómo estás?
"Gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús Señor nuestro" (2 Tim 1, 2)
Las lecturas del XX Domingo del Tiempo Ordinario

EL BANQUETE DE JESÚS

La inexperiencia de la que habla el fragmento de los Proverbios que leemos hoy es la falta de sabiduría. Pablo se refiere al mismo tema en la carta a los Efesios cuando habla de la insensatez. Nos comportamos como insensatos cuando no gobernamos bien nuestra vida. Cuando participamos en banquetes destructivos y embrutecemos nuestra mente con el abuso del licor u otras substancias. Cuando caemos en un consumismo compulsivo y egoísta que nos hace valorar a las personas en cuanto a capacidad de consumo y no en cuanto a seres humanos necesitados, con derechos y deberes como todos.

Lo peor de la inexperiencia es caer y seguir cayendo en los mismos errores. Si caemos y no aprendemos, perdemos dos veces. Si caemos y aprendemos, ganamos. El mayor problema no es caer sino seguir cayendo en lo mismo y por las mismas circunstancias.. No aprender es ser obstinados, insensatos, inmaduros, eternos inexpertos a pesar de los golpes de la vida. Necesitamos liberarnos de las borracheras y de todo aquello que nos embota la mente; debemos avivar la inteligencia y entrar en el gran banquete que ofrece la sabiduría, donde la mejor sazón es la fraternidad. Sabiduría es saber vivir, es saborear la vida, es encontrarle gusto a lo que somos y hacemos, y disfrutar con las personas con quienes compartimos.

Así como el autor del libro de los proverbios invitaba a un banquete para dejar la inexperiencia y aprender a vivir en un camino razonable, Jesús invitó a toda la humanidad a compartir un banquete que sería un medio para asimilarle a Él y tener su misma calidad humana. En el banquete de Jesús el plato principal es el pan vivo bajado del cielo, la carne y la sangre del Hijo del hombre. ¿Qué lenguaje es ese?, se preguntaban los judíos. ¿Cómo puede un hombre darnos a comer su carne? ¿Qué significa eso?

Como todos los seres vivos, existencialmente el ser humano es un indigente que necesita comer para seguir viviendo. Pero para nosotros comer no es sólo un acto animal de sobrevivencia, aunque podríamos caer en eso. En la comida nos  mostramos tal como somos. Como dijo el antropólogo francés Claude Lévi-Strauss: “El arte de la cocina manifiesta la comprensión que el hombre tiene de su cultura y del mundo”. “En la mesa se conoce al caballero”, podríamos decir con el adagio popular.

Comer y beber son acciones cargadas de significación. Allí se percibe al ser humano centrípeto y egoísta, pero también interpersonal y comunitario. Comer nos conecta con otros seres humanos, pues su trabajo hace posible que el alimento llegue a nuestra mesa. Comer nos conecta con otros seres humanos con quienes compartimos la misma mendicidad existencial. Comer nos conecta con el cosmos del cual dependemos y tenemos la responsabilidad de mantener la armonía.

“Focalizando lo biológico podemos llegar a una realidad del espíritu del comer”; dijo Pierre Teilhard de Chardin. Por medio de la comida podemos llegar a realidades superiores que nos hacen más humanos y felices: servicio, fraternidad, solidaridad, amistad, igualdad de derechos, etc.

Los evangelios nos presentan a Jesús comiendo muchas veces con diferentes personajes (Lc 7,36; 11,37; 14,1; 9,12. Mc 2,15; 7,1. Mt 9,10; 11,18. Jn 21,9). Él tomó asiento en las fiestas humanas. No sólo se dejó invitar sino que invitó y presentó la relación Dios - ser humano, con un banquete (Lc 15,23; Mt 22,4). Con Jesús el Reino de Dios no es un futuro, es un presente bajo el signo de la mesa compartida, pues la comunión de mesa entre hermanos es igual a comunión de vida con Dios.

Los evangelios sinópticos hablan de comer su cuerpo y beber su sangre (Mt, Mc y Lc). El evangelio de Juan mencionó además la carne, pues quería enfatizar en la humanidad de Jesús. Comer su carne es aceptar la historia concreta del Verbo que se hizo carne, es decir, que asumió totalmente la humanidad y se comprometió por su causa histórica. Beber su sangre es valorar y aceptar la sangre derramada por Jesús, como criterio de trabajo por la salvación humana. O sea que el medio de lucha para logar una nueva humanidad no puede ser la violencia y la agresión contra quienes detentan el poder para destronarlos y montar otros iguales o peores.

La lucha desde Jesús debe ser no violenta y movida por el amor, incluso a los enemigos; pero no menos decidida y valiente para enfrentar las fuerzas desintegradoras que detienen la evolución humana. La meta es lo que llamó Teilhard de Chardin, la cristificación universal o el estado omega, en la que todos los seres humanos seremos  hermanos… 

Participar hoy del banquete eucarístico no es un acto piadoso e intimista. La eucaristía no puede ser un acto de exclusión sino de comunión. No podemos entrar en comunión con Jesús si excluimos por nuestra intransigencia a mucha gente que desea de todo corazón entrar en comunión con Él y con los hermanos. No sólo a pesar de nuestras limitaciones humanas sino precisamente por ellas, necesitamos la gracia del Señor para asumirlas y redimirlas. Participar del banquete eucarístico es entrar en comunión con Jesús y hacer nuestro el sentido que él le dio a su existencia y a su entrega total. Es asimilar su vida, su palabra, su camino y su causa. Es adelantarnos a la victoria final y saborear desde ahora las primicias del banquete eterno del Reino de Dios. Porque: El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día”.

Moniciones y oraciones de los fieles

Exhortación final:

(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada domingo, San Pablo, España, 1993, p. 361)

Gloria a ti, Señor, porque nos invitas a sentarnos

A la mesa en que tú repartes el pan de tu cuerpo y el cáliz

De tu sangre a los hambrientos y sedientos del ancho mundo.

Daos, Señor Jesús, hambre del pan de vida que eres tú,

Y sáciala abundantemente con tu cuerpo y sangre inmolados,

Que nos dan vida eterna y comunión contigo y con los hermanos.

Porque el pan que compartimos es el germen de un mundo nuevo

en que los hombres son hermanos; y el cáliz de nuestra eucaristía

es tu sangre, Señor, derramada para la salvación del mundo.

Haz, Señor, que al comulgar seamos solidarios de los gozos

Y esperanzas, tristezas y angustias de todos los hombres.

Amén

Temas de mucho interés:
Saludando
Paz y alegría desde Scalando.com
San Clemente, nos dijo:
"HAY QUE ANUCNIAR DE NUEVO EL EVANGELIO"
Nuestro objetivo
Seguir a Jesucristo, nuestro Redentor, predicando la Divina Palabra a los más pobres y abandonados.

Queremos dar la vida por la Abundante Redención.

¿Dudas? ¿Sugerencias? Escríbenos a: Domingo Vásquez Morales, C.Ss.R.

Moniciones         

Meditación de hoy

 "Cuentos rápidos para leer despacio"

Publicado por Moniciones el 14 de Agosto, 2006, 0:09 Comentarios 46 | Comentar | Referencias (0)

Moniniciones para el Vegésimo Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo B

 

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Rep. Dominicana

Moniciones para la Misa

Vigesimo Domingo del Tiempo Ordinario

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13 de Agosto de 2006"Dando la Vida por la Abundante Redención"
 
¿Cómo estás?
"Gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús Señor nuestro" (2 Tim 1, 2)
Las lecturas del XX Domingo del Tiempo Ordinario

Monición de entrada

Buenos días (tardes, noches), hermanos y hermanas en Cristo.  Hoy las lecturas nos invitan a participar en un banquete.  La comida no es ordinaria, es el propio Cuerpo y Sangre de Cristo.  Para tener vida eterna, y no simple obligación debemos  participar en la Eucaristía y comulgar el cuerpo y la sangre del Señor, atendiendo a su oferta e invitación.  Para que esa comunión sea plena tiene que alcanzar también a los hermanos, al mundo y la vida.  Tal es la actitud sabia y sensata.  De pie, para recibir al que presidirá esta Misa.

Primera lectura: Prov 9, 1-6 (Vengan a comer mi pan y a beber mi vino)

El autor del libro de los Proverbios nos habla de la Sabiduría de Dios como si fuera una persona.  Invita a los simples, los inexpertos para que coman y beban en un banquete.  Sin duda, esta lectura inspiró al evangelista Juan cuando escribió el discurso eucarístico.  Cristo es “Sabiduría de Dios” y nos invita a su banquete.  Presten atención.

Segunda lectura: Ef 5, 15-20 (Dense cuenta de lo que el Señor quiere)

San Pablo, escribiendo a los efesios, nos exhorta a imitar a Cristo, como miembros de una nueva creación.  Ellos deben hacer su parte en la redención del mundo.  Durante sus asambleas eucarísticas deben dar lugar a la acción del Espíritu Santo.  Estos consejos son importantes para nosotros también.  Escuchemos.

Tercera lectura: Jn 6, 51-58 (Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida)

Continuamos escuchando el capítulo VI de San Juan, con la lectura evangélica de hoy entramos en la segunda parte del discurso de Jesús sobre el Pan de Vida.  Jesús nos dice que Él es el Pan bajado del Cielo pero que está en el mundo; que se entrega voluntariamente a su muerte expiatoria y que está disponible ahora como alimento de los fieles en la Sagrada Comunión.  Antes de escuchar este mensaje de amor, entonemos jubilosos el Aleluya.

Oración Universal

A cada invocación ustedes se unirán diciendo: “Muéstranos, Señor, la abundancia de tu amor”.

  1. Por la Iglesia, extendida por todo el mundo.  Pidamos la plenitud del amor de Dios.  Roguemos al Señor.

  1. Por los que gobiernan los pueblos.  Pidamos el espíritu de justicia.  Roguemos al Señor.

  1. Por los que son víctima de la debilidad humana, del odio y de la envidia, y de los innumerables errores del mundo.  Roguemos al Señor.

  1. Por los países más ricos.  Pidamos para que contribuyan generosamente a los que necesitan el pan y la técnica para existir.  Roguemos al Señor.

  1. Por los que reclaman con fidelidad la Palabra de la salvación.  Pidamos la sabiduría de Dios.  Roguemos al Señor.

  1. Por nosotros reunidos alrededor del altar.  Pidamos poder vivir por la sabiduría y no por el poder o las riquezas del mundo.  Roguemos al Señor.

Exhortación final:

(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada domingo, San Pablo, España, 1993, p. 361)

Gloria a ti, Señor, porque nos invitas a sentarnos

A la mesa en que tú repartes el pan de tu cuerpo y el cáliz

De tu sangre a los hambrientos y sedientos del ancho mundo.

Daos, Señor Jesús, hambre del pan de vida que eres tú,

Y sáciala abundantemente con tu cuerpo y sangre inmolados,

Que nos dan vida eterna y comunión contigo y con los hermanos.

Porque el pan que compartimos es el germen de un mundo nuevo

en que los hombres son hermanos; y el cáliz de nuestra eucaristía

es tu sangre, Señor, derramada para la salvación del mundo.

Haz, Señor, que al comulgar seamos solidarios de los gozos

Y esperanzas, tristezas y angustias de todos los hombres.

Amén

Temas de mucho interés:
Saludando
Paz y alegría desde Scalando.com
San Clemente, nos dijo:
"HAY QUE ANUCNIAR DE NUEVO EL EVANGELIO"
Nuestro objetivo
Seguir a Jesucristo, nuestro Redentor, predicando la Divina Palabra a los más pobres y abandonados.

Queremos dar la vida por la Abundante Redención.

¿Dudas? ¿Sugerencias? Escríbenos a: Domingo Vásquez Morales, C.Ss.R.

Homilía         

Meditación de hoy

 "Cuentos rápidos para leer despacio"

Publicado por Moniciones el 13 de Agosto, 2006, 23:57 Comentarios 62 | Comentar | Referencias (0)

Moniciones para los días del 14 al 17 de agosto de 2006

Moniciones para la Misa

Décimo Novena Semana

Tiempo Ordinario

Ciclo B

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13 de agosto de 2006"Dando la Vida por la Abundante Redención"
 
¿Estás bien?
Recibe un caluroso saludo en nombre de Cristo Jesús, nuestro Redentor.  Esperando que estés gozando de un perfecta salud de alma y cuerpo.

Moniciones del 14 al 17 de agosto

Lunes 14 de agosto

Monición de Entrada

Las lecturas de hoy nos hablan de cobros de impuestos a los extranjeros, a los desconocidos, pero para Dios no somos extranjeros, ni desconocidos porque somos sus hijos y por lo tanto somos libres porque para los hijos de Dios eso de impuestos no cuenta. Puestos de pie, cantamos, mientras recibimos al celebrante.

Monición 1era lectura: Ezequiel 1, 2-5.6a.24-28  "La gloria del Señor se manifestó en forma visible"

Aquí vemos como Ezequiel se convierte en profeta y a través de él se manifiesta la gloria del Señor, Ezequiel fue para aquel tiempo del destierro, nueva esperanza al transmitir lo que Dios le mandaba a decir. Escuchemos con atención este mensaje.

Monición al Evangelio: Mateo 17, 22-27  "Lo van a matar, pero al tercer día va a resucitar."

En este Evangelio, Jesús habla sobre su muerte, los discípulos se entristecen,  estaba la cuestión de los impuestos pero Jesús nos dice que si tenemos fe en él, pues seremos libre de muchos impuestos porque esas cosas son para los que están lejos, para extranjeros y no para los que viven la vida cerca de Dios. Antes de escuchar el Santo Evangelio nos ponemos de pie y cantamos el Aleluya.

Oración de los Fieles

  1. Por la Iglesia, testigo de la Gloria de Jesús; para que busque sobre todo justicia y la santidad. Roguemos al Señor.

  1. Por los que pasan hambre, los que no tienen lo necesario para vivir, los parados, los que han abandonado su país en busca de algo mejor; para que reciban la ración diaria que les pertenece por ser miembros de la gran familia de Dios. Roguemos al Señor.

  1. Para que el Señor nos haga despegarnos de nuestros bienes, nuestras seguridades, nuestros egoísmos... y seamos capaces de repartir con los que no tienen lo necesario para vivir. Roguemos al Señor.

  1. Por todos nosotros, presentes en la eucaristía, y por nuestras peticiones calladas que tú, Señor, conoces; para que nos ilumines al tomar la decisión y nos ayudes a superarlas. Roguemos al Señor.

Martes 15 de agosto

Monición de Entrada

Hoy celebramos todos con alegría la solemnidad de la Asunción de la Virgen Maria. Esto es algo que como Católicos es cuestión de fe, ya que sabemos que ella esta en cuerpo y alma en el cielo por su pureza y valentía al aceptar ser la madre del hijo de Dios y al cuidarlo con tanta delicadeza. Con alegría nos ponemos de pie, y cantamos mientras recibimos al celebrante.

Monición 1era lectura: Apocalipsis 11, 19a; 12, 1-6a.10ab    "Una mujer envuelta por el sol, con la luna bajo sus pies"

La profunda belleza del libro del Apocalipsis nos va a presentar, en la primera lectura, la lucha entre la mujer, coronada de estrellas, y el dragón. La escena está plena de simbolismos respecto al papel corredentor de la Virgen María. Escuchemos con atención este mensaje.

Monición 2da lectura: I Corintios 15, 20-27ª   "Resucitó primero Cristo, como primicia; después los que son de Cristo"

En la segunda lectura, Pablo nos dice por medio de su carta primera a los Corintios de la victoria final de Jesús con la derrota del último enemigo del Reino: la muerte. Escuchemos con atención.

Monición al Evangelio: Lucas 1, 39-56    "Ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede. Exaltó a los humildes"

El Evangelio de Lucas nos muestra la Visitación de la Virgen a su prima Isabel y nos permite escuchar la oración de María: el Magnificat. Todo el texto es bellísimo y lleno de mensajes. Maria acude presurosa a visitar a su prima Isabel y ahí aparece la acción del Espíritu Santo que inunda la escena. Antes de escuchar el Santo Evangelio nos ponemos de pie y cantamos el Aleluya.

Oración de los Fieles

  1. Te pedimos Señor por el Papa, para que siga cuidando de su pueblo como María cuidaba de Jesús. Roguemos al Señor.

  1. Te pedimos Señor por los gobernantes para que en sus dudas y decisiones imiten a María que todo lo meditaba en su corazón. Roguemos al Señor.

  1. Por los matrimonios cristianos, para que tengan a la Sagrada Familia como espejo para imitar sus virtudes y como ayuda en los momentos de dificultad. Roguemos al Señor.

  1. Señor por mediación de la Reina de la Paz en el mundo te pedimos que la Paz llegue a todos los corazones de los hombres de este mundo. Roguemos al Señor.

Miércoles 16 de agosto

Monición de Entrada

Las lecturas de hoy nos hablan de un Dios que siempre esta con nosotros aunque lo abandonemos, además se nos habla de que es bueno corregir a nuestros hermanos siempre y cuando se haga con prudencia. Puestos de pie, cantamos, mientras recibimos al celebrante.

Monición 1era lectura: Ezequiel 9, 1-7; 10, 18-22   "La marca en la frente de los que se lamentan afligidos por las abominaciones de Jerusalén"

En esta lectura nos damos cuenta de que Dios nunca nos abandona y va donde nosotros vamos. A pesar de que nos alejemos, el siempre nos perdona y nos guía por buenos caminos. Escuchemos con atención este mensaje.

Monición al Evangelio: Mateo 18, 15-20   "Si te hace caso, has salvado a tu hermano"

Jesús nos aconseja en este evangelio y entre una de las cosas que nos dice es que si nos reunimos a pedir algo, Dios lo concederá, y nos asegura que en donde hay dos o tres reunidos ahí el estará y nos bendecirá. Antes de escuchar el Santo Evangelio nos ponemos de pie y cantamos el Aleluya.

Oración de los Fieles

  1. Por el Papa Benedicto, por todos los obispos, sacerdotes y diáconos, por los laicos que trabajan por la Iglesia, para que sigan con paso firme a Jesús. Roguemos al Señor.

  1. Por nuestros gobernantes, por todos los que se dedican a servir a los demás, para que el Espíritu les inspire en obras para el bien común y el crecimiento integral del hombre. Roguemos al Señor.

  1. Por todos aquellos que, perdidos los alientos humanos, solo confían en Cristo como Camino, Verdad y Vida. Que descubran la enorme gracia que Dios les ha dado. Roguemos al Señor.

  1. Por nosotros presentes en esta eucaristía, por nuestros familiares y amigos. Y por aquellos que nunca nadie se acuerda de ellos. Roguemos al Señor.

Jueves 17 de agosto

Monición de Entrada

Las lecturas de hoy nos invita a seguir lo que Dios nos envía hacer y a decir como cristianos que somos, además nos invita a perdonar cuantas veces sea necesario porque si queremos que Dios nos perdone, debemos primero perdonar a nuestro prójimo.  Puestos de pie, cantamos mientras recibimos al celebrante.

Monición 1era lectura: Ezequiel 12, 1-12   Tienen ojos para ver, y no ven; oídos para oír, y no oyen; son un pueblo rebelde.

Es bien importante que escuchemos lo que Dios nos quiere decir, y que abramos nuestros ojos para estar atentos a todo lo que pasa a nuestro alrededor porque Dios nos utiliza como sus mensajeros y debemos de siempre estar dispuestos ser proclamadores del mensaje de Dios. Escuchemos con atención este mensaje.

Monición al Evangelio: Mateo 18, 21-35; 19, 1  "No te digo que perdones siete veces, sino hasta setenta veces siete"

Jesús nos dice en este Evangelio que debemos siempre perdonar, porque Dios es siempre misericordioso con nosotros pero debemos de nosotros perdonar también porque ¿como nos atrevemos a pedir perdón si no somos capaces de perdonar a los demás? Antes de escuchar el Santo Evangelio nos ponemos de pie y cantamos el Aleluya.

Oración de los Fieles

  1. Por toda la Iglesia; para que dé testimonio de lo que es sentarnos a la misma mesa, partir los bienes con el necesitado y celebrar la fracción del pan. Roguemos al Señor.

  1. Por todas las naciones; para que sus gobernantes miren por el bienestar de todos los hombres y empiecen a desaparecer tantas desigualdades de bienes mal repartidos. Roguemos al Señor.

  1. Por todos los que sufren a causa de la pobreza, el paro, la soledad, la incomprensión; para que el Señor escuche sus súplicas y ponga en su camino personas capaces de compartir con ellos. Roguemos al Señor.

  1. Por todos los que estamos aquí para que el Señor nos ayude a aceptar con amor tantas situaciones adversas como nos llegan y nos dé su gracia para que las vivamos en aceptación y alegría. Roguemos al Señor.

Contacta a Eduardo: eduardo2345@myway.com

Temas de mucho interés:

 

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Homilía para hoy

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Queremos dar la vida por la Abundante Redención.

¿Dudas? ¿Sugerencias? Escríbenos a: cssr@scalando.com

Meditación de hoy 

"Cuentos rápidos para leer despacio"

Liturgia

Moniciones:
Diarias: A - B - C, dominicales: A - B - C, Fiestas
En Camino: himilias A - B - C

Lecturas: Diarias Domingo: A - B - C

Misioneros Redentoristas

Publicado por monicion el 13 de Agosto, 2006, 18:18 Comentarios 32 | Comentar | Referencias (0)

Moniciones para el XX Domingo del Tiempo Ordinario

Tiempo Ordinario

 

Vigésimo  Domingo – Ciclo B

20 de agosto de 2006

 

Monición de entrada

 

Buenos días (tardes, noches), hermanos y hermanas en Cristo.  Hoy las lecturas nos invitan a participar en un banquete.  La comida no es ordinaria, es el propio Cuerpo y Sangre de Cristo.  Para tener vida eterna, y no simple obligación debemos  participar en la Eucaristía y comulgar el cuerpo y la sangre del Señor, atendiendo a su oferta e invitación.  Para que esa comunión sea plena tiene que alcanzar también a los hermanos, al mundo y la vida.  Tal es la actitud sabia y sensata.  De pie, para recibir al que presidirá esta Misa.

 

Primera lectura: Prov 9, 1-6

El autor del libro de los Proverbios nos habla de la Sabiduría de Dios como si fuera una persona.  Invita a los simples, los inexpertos para que coman y beban en un banquete.  Sin duda, esta lectura inspiró al evangelista Juan cuando escribió el discurso eucarístico.  Cristo es “Sabiduría de Dios” y nos invita a su banquete.  Presten atención.

 

Segunda lectura: Ef 5, 15-20

San Pablo, escribiendo a los efesios, nos exhorta a imitar a Cristo, como miembros de una nueva creación.  Ellos deben hacer su parte en la redención del mundo.  Durante sus asambleas eucarísticas deben dar lugar a la acción del Espíritu Santo.  Estos consejos son importantes para nosotros también.  Escuchemos.

 

Tercera lectura: Jn 6, 51-58

Continuamos escuchando el capítulo VI de San Juan, con la lectura evangélica de hoy entramos en la segunda parte del discurso de Jesús sobre el Pan de Vida.  Jesús nos dice que Él es el Pan bajado del Cielo pero que está en el mundo; que se entrega voluntariamente a su muerte expiatoria y que está disponible ahora como alimento de los fieles en la Sagrada Comunión.  Antes de escuchar este mensaje de amor, entonemos jubilosos el Aleluya.

 

Oración Universal

A cada invocación ustedes se unirán diciendo: “Muéstranos, Señor, la abundancia de tu amor”.

 

*      Haz que todo el mundo conozca que tú, Padre, eres el único Dios verdadero, y que Jesucristo, tu Hijo, es tu enviado.

*      Manda obreros a tu mies, para que tu Nombre sea glorificado en todas las naciones.

*      Tú que enviaste a los discípulos a proclamar el Evangelio, ayúdanos a propagar la victoria de la cruz de Cristo.

*      Haz que seamos dóciles a la predicación de los apóstoles y sumisos a la verdad de nuestra fe.

*      Tú que nos llamas hoy a tu servicio a favor de nuestros hermanos, haz que seamos ministros de tu verdad.

*      Guarda a los ministros de tu santa Iglesia, para que, al enseñar a los demás, seamos hallados fieles en tu servicio.

*      Que la gracia del Espíritu Santo dirija nuestros corazones y nuestros labios, para que permanezcamos siempre en tu amor y en tu alabanza.

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Publicado por moniciones el 11 de Agosto, 2006, 22:29 Comentarios 45 | Comentar | Referencias (0)

 

 

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